Kohei Uchimura, único en su especie, reescribe la historia de la gimnasia

 

Japonés de 25 años se corona campeón mundial por quinta vez consecutiva

Kohei Uchimura

El japonés Kohei Uchimura ha ganado en Nanning (China) su quinto título mundial consecutivo de gimnasia artística, una gesta histórica que le confirma como uno de los mejores deportistas de todos los tiempos.

Uchimura se impuso con una nota de 91,965 puntos, por 90,473 del británico Max Whitlock y 90,449 del también japonés Yusuke Tanaka, que completaron el podio.

Primer gimnasta, hombre o mujer, en ganar tres títulos mundiales consecutivos cuando encadenó los de 2009 en Londres, 2010 en Rotterdam (Holanda) y 2011 en Tokio, luego añadió el de 2013 en Amberes (Bélgica) y el jueves completó el quinteto con el de Nanning.

También suma cinco medallas olímpicas, incluido el oro de Londres 2012.

Uchimura comenzó la final con un ejercicio sublime de suelo, en el que clavó absolutamente todas sus series, sin titubeo alguno, y que fue puntuado con 15,766. Estuvo suelto y muy concentrado en el caballo con arcos (15,133) y luego ofreció una exhibición de fuerza y control en las anillas (15,000).

Cuando clavó el salto (15,633), Uchimura se mostró expresivo y sonriente como nunca, consciente de que el título estaba cerca.

Alguna pequeña pérdida de tensión en las paralelas (15,200) no le impidió llegar al último aparato, en su caso la barra, en primera posición y con 1,267 puntos de margen sobre el ucraniano Oleg Verniaiev, al que le faltaba por hacer el suelo.

Pero no solo falló el ucraniano, que se salió de tapiz en una diagonal y acabó la final en cuarta posición (90,298), sino que Uchimura estuvo espléndido, con tres sueltas perfectas y una salida impecable.

GIMNASTA COMPLETO

Uchimura es un hombre único entre la ya diezmada especie de los gimnastas completos, aquellos capaces de hacer los seis aparatos con idéntico nivel de exigencia.

A sus 25 años, Uchimura entra en la historia de un deporte que en los años no olímpicos carece de la atención que se le da cuando están por medio los cinco aros.

“Uchimura no comete errores, no regala décimas a los jueces”, destaca el exgimnasta y presidente de la Federación Española de Gimnasia, Jesús Carballo.

“Ha tenido que hacer estos días tres veces el concurso completo (clasificación, final por equipos y final individual) y haber podido mantener esa seguridad refleja el gran estado de forma en el que está”, comentó Carballo a Efe desde Nanning.

Uchimura, añadió, “combina los ejercicios modernos y complejos de la gimnasia actual con una ligereza y facilidad difíciles de encontrar en otro gimnasta del panorama mundial”.

Kohei Uchimura nació en Kita Kyushu, en la prefectura de Fukuoka, en 1989. Tanto su padre como su madre fueron gimnastas de cierto nivel y ella aún participa en competiciones de categoría sénior.

Cuando Kohei tenía 3 años, la familia se trasladó a la ciudad de Isahaya, en Nagasaki, y allí abrió un club de gimnasia en un local anexo a su vivienda. En esta escuela el ahora quíntuple campeón del mundo dio sus primeros saltos y se familiarizó con las acrobacias.

A los 10 años ya se reveló como un gimnasta de futuro y a los 15 se trasladó a Tokio para entrenarse con el gran Naoya Tsukahara. Tres años después se incorporó al equipo nacional japonés.

Su historial deportivo incluye cinco medallas olímpicas: plata individual y por equipos en Pekín 2008, y oro individual, plata por equipos y plata en suelo en Londres 2012.

Conocido por su capacidad de trabajo y por su humildad, en competición deslumbra por la pureza de sus movimientos y la regularidad de sus presentaciones. Ha ganado cinco mundiales en un deporte en el que es ya una rareza que alguien sume dos.

Frente a la creciente especialización de los gimnastas en algunos aparatos del programa, Uchimura es el gimnasta total, un seguro de vida en cualquier competición por equipos.

Casado desde 2012 y padre de una hija, tiene entre sus aficiones la conducción y las compras.

Con sus cinco títulos mundiales en el bolsillo, todo el mundo de la gimnasia se hace ahora la misma pregunta: ¿llegará hasta los Juegos Olímpicos de Río? Si lo hace, será para ganar. (EFE)

 

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